dissabte, 17 de desembre de 2011

NINA DA LUA Y EL PUNTO DE INFLEXIÓN QUE LE HA CAMBIADO LA VIDA

Nina da Lua acaba de pasar por un proceso que muchos calificarían de injusto y grotesco, por la crueldad que supone una enfermedad como el cáncer, pero que ella ha sabido ver como una oportunidad para crecer y ser mejor persona. Ella es así: positiva, generosa, optimista y luminosa.

Nina da Lua Foto: Patricia Lainz

La única chica de cuatro hermanos, creció compaginando la escuela con el tenis. La pudimos ver protagonizando el mítico espot de "cuando saco los donettes, me salen amigos por todas partes", a pesar de que ella, por su dulzura infinita y su mirada sincera, siempre ha estado rodeada de grandes amigos sin necesidad de ofrecerles nada más que no fuera su corazón inmenso.

A los 15 años asomaba la nariz por primera vez en una emisora de radio. Quería ser periodista pero la nota de corte era demasiado alta y finalmente estudió Magisterio en Educación Física. Aunque prácticamente no ha ejercido nunca de maestra, asegura que esta formación le ha dado muchas herramientas a la hora de ser madre. Ha hecho radio de autor en Ràdio 4 (RNE), de guionista en RAC 1 y radiofórmula en Ràdio Flaixbac, Ona Música, Cadena 100, Kiss Fm e IcatFM.


El 23 de abril de 2007, coincidiendo con el día del libro y la Diada de Sant Jordi, publicó El Bes a Klimt (El beso a Klimt), un libro-CD de creación propia e inspirado en la obra El beso (1907), de Gustav Klimt, en el que participaron artistas como Helena Miquel (Delafé y las Flores Azules), Cris Juanico o Abús. Una obra que fue posible gracias a un ser que ella quería infinitamente: Álvaro Barbero (1982-2010). Además, ha creado y recitado poesía junto a cantautores como Albert Jordà, Joan Isaac y Oriol Ginestà.  

Un par de meses antes del diagnóstico de la enfermedad, Nina se había separado de su pareja. En los dos últimos años se ha mudado de piso unas cuantas veces, pero ella no cambia, su esencia es siempre la misma: vivir el momento y gozar de cada pequeño instante que le regala la vida. Su hijo Marc tiene cuatro años y ella planea llevar a cabo un sinfín de proyectos artísticos.


Hace más de treinta años que nos conocemos, pero la emoción previa a la entrevista es inevitable. Pongo en marcha la grabadora y disparo la primera pregunta:

Después de muchos meses caminando coja, soportando unos dolores inhumanos, y habiendo visitado a diferentes especialistas sin éxito, el 2 de febrero de 2011 te diagnostican un Sacorma de Ewing. ¿Qué sentiste en ese momento?
Por un lado, un alivio brutal. La sensación era de descanso, de tranquilidad, porque al menos ya sabía lo que tenía. Y, por el otro, recuerdo que lloré muchísimo pensando en mi hijo, quizás estuve llorando una hora seguida abrazada a mi madre porque fue ella quien me dijo que estaba enferma, no me lo dijeron los médicos y yo no hacía más que repetir: “mi hijo, mi hijo, mi hijo...”. Después, fueron viniendo los miembros de la familia más cercanos, mis tres hermanos y mi padre, que procuraban mostrarse fuertes pero que no podían evitar llorar, y recuerdo que les decía: “pero no lloréis, ahora al menos ya sé qué tengo, ara sólo queda sanarme”.

¿No tuviste miedo?
Sólo me daba miedo que mi hijo no tuviera madre. No me asustó pensar que me podía morir, sino el hecho que mi hijo pudiera quedarse sin madre. En ese momento sentí que debía curarme para que él tuviera una madre. No quería que la enfermedad me hiciera perder la oportunidad de ser madre.

El tratamiento fue muy duro, muy intenso, porque la enfermedad estaba en un estado muy avanzado y era crucial actuar deprisa. Pero, no obstante, apenas tuviste efectos secundarios y en ningún momento perdiste la sonrisa. ¿Cómo lo lograste? 
Supongo que es porque me tomé la enfermedad como una oportunidad para crecer. La enfermedad no era un castigo que me imponía la vida. Era un proceso del que yo podía salir siendo mejor persona. La enfermedad me daba herramientas para quererme más a mi misma. Pensé que si me ofrecían estas herramientas (la radioterapia y la quimioterapia) debía tomarlas, pero intentando vivir el presente y que, a su vez, aquello no supusiera un descalabro. La enfermedad se te pone delante, es muy oscura, y te dice: “¿tienes ganas de reflexionar, tienes ganas de saber por qué estoy aquí, o quieres hacer como hasta ahora, mirar hacia otro lado y no ser consciente de lo que tienes dentro, a nivel de emociones, a nivel físico y a nivel de todo?”. Y yo tenía ganas de conocerla. Entonces la miré de cerca y traté de comprender por qué me había salido un tumor en el sitio donde lo tenía. Creo mucho en las intuiciones, en lo que te dicta tu interior, y conecté con mi cuerpo.
Me daban quimioterapia, pero yo intenté encontrar la parte positiva del tratamiento. La quimio se llama así porque alguien le puso este nombre, y la palabra ya tiene unas connotaciones determinadas. Yo decidí cambiarle el nombre: la llamé “medicina de la luz”. Con los correspondientes componentes positivos que la luz tiene para mí. De modo que si yo me refiero a la quimio como “medicina de la luz”, ya la estoy transformando y estoy consiguiendo que, realmente, aquello me aporte luz. Todo reside en la intención y el amor que tú le des a las cosas. Sé que puede parecer una fábula, pero a mí me ha funcionado.


Dicho así parece tan sencillo que me resulta extraño... Los enfermos de cáncer, más bien acostumbran a tener una reacción contraria y se preguntan, con indignación y rabia, “¿por qué me ha tenido que tocar a mí?”. Y les entiendo, ¿eh? Seguramente yo haría lo mismo. Por eso me llama tanto la atención y me maravilla tu actitud. De todo el proceso recuerdo especialmente una foto que te hiciste el día que decidiste cortarte el pelo porque te había empezado a caer. La sonrisa que lucías en la imagen era tan generosa que parecía imposible...
Porque yo me he preguntado por qué tenía el cáncer, pero no en un sentido negativo, no me he tomado la enfermedad como si fuera una cosa externa, que no fuera conmigo. La pregunta que yo me hice fue “¿por qué, tú, cáncer, vienes a mí?”. Habitualmente este tipo de tumor afecta a niños pequeños, y a mí me pasaba a los 31 años. También me di cuenta de que lo tenía en la parte izquierda del cuerpo, que es el lado emocional, el intuitivo... Y pensé que mi cuerpo había encendido una luz de alerta. Me di cuenta que, cuando era pequeña, había “fracasado” con mi padre, en cierto modo es como si le hubiera fallado. Yo jugaba a tenis –es muy importante lo que diré porque esto me ha servido para curarme– jugaba a tenis y, aunque me llegaran pelotas imposibles, le decía a mi cuerpo “tú puedes llegar a aquella pelota”. Y llegaba a esas pelotas y ganaba a cabezas de serie, porque tenía la fe de que mi cuerpo podía responder a mi mente. Yo decía: “vamos a ganar este partido”. Quizá mis contrincantes era buenísimas, pero yo llegaba a todas las pelotas y ellas se cansaban y perdían. Mi padre, como tantos otros que tienen hijos que juegan a algún deporte, se fue creando unas expectativas e, inconscientmente, fue poniéndome mucha presión encima.Y llegó un punto en el que yo ya no ganaba todos los partidos y mi padre se disgustaba. Pequeña como era, llegué a la conclusión que si no era perfecta mi padre se disgustaba. Y pensé que, igual que él, toda la gente que me rodeaba también esperaba de mí que fuera perfecta. Es cuando hago esta reflexión que me percato de que todos estos años he vivido más intentando estar a la altura, que siguiendo lo que me dictaba el corazón. En ese momento, lo que hago es trasladar toda esta experiencia al proceso de sanación, de manera que hablo con mi cuerpo y le digo: “esta pelota, ahora, es diferente, es una pelota de vida o muerte, y tú puedes llegar a ella”.

Foto: Patricia Lainz
La vida me estaba diciendo: ‘si tú tienes ganas de vivir, demuéstralo. Y demuéstralo realmente creyendo en tu cuerpo y creyendo en ti, porque nadie va a cogerte de la mano y a sacarte de aquí, ahora estás sola, y te demostrarás, por una vez en tu vida, que vales la pena, pero te lo demostrarás a ti misma y no a los otros’


¿Qué reacción tuvieron los médicos cuando vieron tu espectacular evolución?  
Los médicos alucinaron porque, de hecho, ellos no daban ni un duro por mí.   

¿Pero esto te lo llegaron a decir en algún momento?
No. Lo he sabido después. 

Tú tampoco preguntaste mucho, ¿verdad? 
No, la verdad es que no. Porque a mí ya me estaba bien así. Las palabras son muy malas. Cáncer es una palabra con unas connotaciones muy negativas. Yo, a mis amigos y a la familia les decía que no pensaran que era un cáncer, que pensran únicamente que yo estaba pasando por un proceso. Les pedí, además, que si tenían dos caras de la moneda, que se aferraran a la buena porque a mí me repercutía. Todo es energía, todo es pensamiento. Si tú estás pensando: “ay, pobre”, a mí me estás poniendo una losa encima. Mientras que si piensas en positivo, me la estás levantando. Y me distéis esto y mucho más. Habéis sido mis ángeles.

Y la lucha valió la pena...
Es que el truco es pensar que no es una lucha. Si tú piensas que es un baile, que es un día a día, que es un momento a momento, entonces todo cambia. Yo subía a la ambulancia y no pensaba hacia dónde iba, sino que miraba el paisaje, era demasiado duro pensar “ahora estaré una semana sin ver a mi hijo”. Los únicos momentos de la enfermedad en los que he llorado han sido por mi hijo. No eran por si yo viviría o moriría, eran porque había una personita con la que yo no podía estar y a la que echaba de menos. Y pensaba que él tampoco debía de estar entendiendo dónde estaba su mami. Por eso –y este hecho habla mucho del proceso– lo que yo hacía cuando estaba ingresada era hablar con mi hijo por las noches en la distancia y explicarle que realmente la enfermedad nos haría mejores a los dos, que debía tener paciencia. Y, de hecho, cuando se quedaba con amigos míos a pasar unos días, siempre se sorprendían porque me decían que el niño era feliz. Esto demuestra lo poderoso que es un pensamiento.

Medio año después de que todo empezara, el 2 de agosto de 2011, te dan los resultados de las últimas pruebas y te comunican que te has curado definitivamente. ¿Qué pensaste? ¿Tú sabías que habías vencido a la enfermedad?
Sí, estaba segura de ello. De hecho, los médicos ya habían ido intuyendo que allí estaba pasando alguna cosa un poco bestia. Porque cuatro meses atrás, habiendo hecho tan solo la mitad de las sesiones de radioterapia programadas, una doctora me hizo un tacto y no encontró nada. Llamó al oncólogo que llevaba mi caso para explicarle con estupor que, de ese tumor de 12 centímetros ella ya no palpaba nada de nada. Me dijeron que estaba pasando alguna cosa que no era normal. Además, en el mes de abril, después de una de las quimios, tuve un episodio de fiebre brutal y esa fue la excusa para realizarme una prueba que por lo normal no te hacen, y eso no está nada bien, tendrían que hacer mucho más seguimiento, por caras que resulten las pruebas. Con los resultados en la mano, el doctor me dijo: “no puede ser: ¡en 20 años de profesión jamás he visto una cosa igual!”. Se había reducido espectacularmente. Su comentario fue: “qué efectiva es la quimio, ¿verdad?”. Mi reflexión fue: “qué efectivo es el pensamiento, ¿verdad?”. Por lo tanto, el 2 de agosto yo ya sabía qué me dirían, aunque siempre queda un hilo de temor.

¿Cómo se vuelve a la normalidad después de un descalabro como éste?
A mí lo que más me ha costado ha sido recuperar la feminidad. Esto sí que te lo puedo asegurar, porque la imagen se ve muy afectada por la cortisona que te hincha desmesuradamente el rostro y por el hecho de quedarte sin cabellos, sin cejas, sin pestañas. Además caminaba tan mal que necesitaba la ayuda de dos brazos para moverme... Mirarme al espejo era un golpe muy duro. Apenas me reconocía. De la noche a la mañana pasas a ser una nueva persona, pero con las mismas ganas de ser feliz. Únicamente me reconocía el brillo de la mirada, fruto de las ganas de vivir.   


¿Has sentido el rechazo de la gente de la calle?
Sí. Hay gente que no te mira con empatía. Yo, en cambio, si veo a una persona que está enferma lo que hago es, por lo menos, sonreír. Así le das una brizna de esperanza... Pero castigarla todavía más es una enorme falta de conciencia.

Estudiaste Magisterio en Educación Física pero eres una artista de los pies a la cabeza...
A mí lo que más me mueve y más me tira es la creación. Me siento viva haciendo poesía, escribiendo música, cantándola. Con la música me pasa una cosa curiosa, yo no tengo nociones de solfeo, no tengo formación académica musical, pero no obstante he compuesto canciones. Al no poder cursar Periodismo, después de llorar mucho, me decanté por Magisterio en un área que conocía bien, como es el deporte. Y la verdad es que la carrera la disfruté muchísimo y allí conocí personas maravillosas que justifican todos aquellos años de inversión.

¿Cuándo nace la Nina da Lua?
La Nina da Lua nace gracias a un proyecto con Marco Morgione (The linn youki project #3). Desde el principio supe que este nombre me acompañaría para siempre. Hay mucho de mí en la Nina da Lua pero es una yo distinta, es la niña que se permite soñar, que se permite crear, que se permite cantar... Sònia es la madre de mi hijo Marc, pese a que él sueña con la Nina da Lua y me pide que cante canciones, que me dedique a lo que me gusta, que haga realidad mis sueños. ¡Él apoya a la Nina da Lua!

¿Y es lo que estás haciendo ahora?
Sí, ahora estoy escribiendo muchísimo. Quiero escribir. Por el miedo a no ser reconocida he anulado durante mucho tiempo esta faceta. Y también quiero ayudar a la gente. Siento la necesidad de ayudar a las personas.

¿Y no te has planteado plasmar tu experiencia en un libro?
Lo que sucede es que hay miles de libros... Lo que sí querría es escribir un libro sobre el amor. Y el amor es pedir a tus familiares que vengan contentos a verte porque así te ayudan en la sanación. El amor es dejarte ayudar y querer incondicionalmente aceptando a cada persona. Hay una mujer que me ayudó mucho en todo este proceso y que se llama Louise L. Hay, que pasó un cáncer y que encontró un método propio para poder sanarse. En YouTube se pueden encontrar sus audios y vídeos que dicen frases como ésta: “Visualiza a una persona con la que hayas tenido un conflicto y dile ‘perdona por que seas aquél que yo quiero que seas’, y díselo las veces que sea necesario”. Así harás a una persona feliz y tú te liberarás enormemente. Louise me hizo abrir muchísimo el corazón y me hizo aceptar todo lo que me estaba sucediendo.

Foto: Patricia Lainz
Para mí, el sarcoma ha sido un regalo, yo ahora soy más feliz, porque me permito ser yo misma.

Aunque me pasaría horas hablando con Nina, decido poner punto y final a la entrevista. Su discurso es sincero, pausado, reflexivo y emotivo. Es hora de hacer alguna fotografía, le quiero capturar la mirada de cerca para regalárosla. Curiosamente, es tan autoexigente que nos cuesta encontrar alguna imagen en la que se guste. A mí, a pesar de todo, me parece preciosa.




VERSIÓ EN CATALÀ:

NINA DA LUA I EL PUNT D'INFLEXIÓ QUE LI HA CANVIAT LA VIDA


La Nina da Lua acaba de passar per un procés que molts titllarien d'injust i grotesc, per la cruesa que suposa una malaltia com és el càncer, però que ella ha sabut veure com una oportunitat per créixer i ser millor persona. Ella és així: positiva, generosa, optimista i lluminosa.

Nina da Lua Foto: Patricia Lainz

L'única noia de quatre germans, va créixer compaginant l'escola amb el tenis. La vam poder veure protagonitzant el mític espot del "cuando saco los donettes, me salen amigos por todas partes", tot i que ella, per la seva dolçor infinita i la seva mirada sincera, sempre ha estat envoltada de grans amics sense necessitat d'oferir-los res més que no fos el seu cor immens.

Als 15 anys treia el nas per primera vegada en una emissora de ràdio. Volia ser periodista però la nota de tall era massa alta i finalment va estudiar Magisteri en Educació Física. Tot i que pràcticament no ha exercit mai de mestra, assegura que aquesta formació li ha donat moltes eines a l'hora de ser mare. Ha fet ràdio d’autor a Ràdio 4, de guionista a Rac 1 i radiofòrmula a Ràdio Flaixbac, Ona Música, Cadena 100, Kiss Fm i IcatFM.
Per Sant Jordi del 2007 va publicar El Bes a Klimt, un llibre-CD creat per ella i inspirat en l’obra El bes (1907) de Gustav Klimt, en què hi van participar artistes com l’Helena Miquel, Cris Juanico o Abús. Una obra que va ser possible gràcies a un ésser que ella estimava molt: l’Álvaro Barbero (1982-2010). Ha creat i recitat poesia al costat de cantautors com Albert Jordà, Joan Isaac i Oriol Ginestà.  

Un parell de mesos abans del diagnòstic de la malaltia, la Nina s’havia separat de la seva parella. En els darrers dos anys ha canviat de pis unes quantes vegades, però ella no canvia, la seva essència és sempre la mateixa: viure el moment i gaudir de cada petit instant que li regala la vida. El seu fill Marc és a punt de fer quatre anys i ella té una pila de projectes artístics per tirar endavant.


Fa més de trenta anys que ens coneixem però l'emoció prèvia a l'entrevista hi és igual. Engego la gravadora i disparo la primera pregunta:

Després de molts mesos anant coixa, suportant uns dolors inhumans, i havent visitat diferents especialistes sense èxit, el 2 de febrer de l’any que ara acaba et diagnostiquen un Sacorma d’Ewing. Què vas sentir en aquell moment?
D’una banda, un alleujament brutal. La sensació era de descans, de tranquil·litat, perquè almenys ja sabia el que tenia. I, de l’altra, recordo que vaig plorar moltíssim pensant en el meu fill, potser vaig estar plorant una hora seguida abraçada a la meva mare -perquè m’ho va dir ella, no m’ho va dir cap metge- i jo només feia que repetir: “el meu fill, el meu fill, el meu fill”. Després, van anar venint els membres de la família més pròxims, els meus tres germans i el pare, que procuraven mostrar-se forts però no podien evitar plorar, i jo recordo que els deia: “però no ploreu, ara almenys ja sé què tinc, ara només falta sanar-me”.

No et feia por?
Només em feia por que el meu fill no tingués mare. No em va espantar pensar que em podia morir, sinó el fet que el meu fill es pogués quedar sense mare. En aquell moment vaig sentir que m’havia de curar perquè ell tingués una mare. No volia que la malaltia em fes perdre l’oportunitat de ser mare.

El tractament va ser molt dur, molt intens, perquè la malaltia estava en un estat molt avançat i calia actuar de pressa. Però gairebé no vas tenir efectes secundaris i absolutament mai vas perdre el somriure. Com t’ho vas fer?
Suposo que és perquè em vaig prendre la malaltia com una oportunitat de créixer. La malaltia no era un càstig que em feia la vida. Era un procés del qual jo en podria sortir essent millor persona, la malaltia em donava eines per estimar-me més a mi mateixa. Vaig pensar que si m’oferien aquestes eines (la radioteràpia i la quimioteràpia) havia d’agafar-les, però intentant viure el present de manera que allò no em suposés un daltabaix. La malaltia se’t posa al davant, és molt fosca, i et diu: “¿tens ganes de reflexionar, tens ganes de saber per què estic aquí, o vols fer com fins ara, mirar cap a una altra banda i no ser conscient del que tens a dins, a nivell d’emocions, a nivell físic i a nivell de tot?”. I jo tenia ganes de conèixer-la. Aleshores la vaig mirar de prop i vaig intentar comprendre per què m’havia sortit un tumor al lloc on m’havia sortit. Crec molt en les intuïcions, en el que et digui el teu interior, vaig connectar amb el meu cos. És a dir, em feien quimioteràpia, però jo intentava trobar-hi la part positiva. La quimio es diu així perquè algú va decidir posar-li aquest nom, i aquesta paraula ja té unes connotacions determinades. Jo vaig decidir canviar-li el nom, i la vaig anomenar “medecina de la llum”. Amb els corresponents components positius que la llum té per a mi. Per tant, si jo em refereixo a la quimio com la “medecina de la llum”, ja l’estic transformant i estic aconseguint que, realment, allò m’aporti llum. Tot resideix en la intenció i l’amor que tu donis a les coses. Sé que pot semblar una faula, però a mi m’ha funcionat.




Dit així sembla tan senzill que se’m fa estrany... Els malalts de càncer, més aviat, acostumen a tenir una reacció oposada a aquesta i es pregunten, amb indignació i ràbia, “¿per què m’ha hagut de passar a mi?”. I els entenc, eh? Segurament, jo faria igual. Em sobta més, i em meravella, la teva actitud. De tot el procés recordo especialment una foto que et vas fer el dia que vas decidir tallar-te els cabells perquè t’havien començat a caure. El somriure que tenies a la foto era tan generós que semblava impossible...
Perquè jo m’he preguntat per què tenia el càncer, però no en un sentit negatiu, no m’he pres la malaltia com si fos alguna cosa externa, que no anés amb mi. La pregunta que jo em vaig fer va ser “per què, tu, càncer, vens a mi?”. Habitualment aquest tipus de tumor afecta a nens petits, i a mi em passava als 31 anys. També vaig adonar-me que el tenia a la part esquerra del cos, que és el costat emocional, l’intuïtiu... I vaig pensar que el meu cos havia encès un llum d’alerta. Em vaig adonar que, quan era petita, havia “fracassat” amb el meu pare, en el sentit que li vaig fallar. Jo jugava a tenis –és molt important el què diré perquè això m’ha servit per curar-me– jugava a tenis i encara que m’arribessin pilotes impossibles, jo li deia al meu cos “tu pots arribar a aquella pilota”. I arribava a les pilotes i guanyava a caps de sèrie, perquè tenia la fe que el meu cos podia respondre a la meva ment. Jo deia: “vamos a ganar este partido”. Potser la meva contrincant era boníssima, però jo arribava a totes les pilotes i elles es cansaven i perdien. El meu pare, com tants d’altres que tenen fills que juguen a algun esport, va anar creant-se unes expectatives i, inconscientment, va anar posant-me molta pressió al damunt. I va arribar un punt en què jo ja no guanyava tots els partits i aleshores el pare es disgustava. Petita com era, vaig arribar a la conclusió que si no era perfecta el meu pare s’enfadava. I vaig pensar que, igual que el meu pare, tota la gent que m’envoltava també esperava de mi que fos perfecta. És quan jo faig tota aquesta reflexió, que m’adono que tots aquests anys he viscut més intentant estar a l’alçada, que no pas seguint el que em dictava el cor. En aquell moment, el que faig és traslladar tota aquesta experiència al procés de sanació, de manera que parlo amb el meu cos i li dic “aquesta pilota, ara, és diferent, és una pilota de vida o mort, i tu pots arribar-hi”.

Foto: Patricia Lainz

La vida m’estava dient: ‘si tu tens ganes de viure, demostra-ho. I demostra-ho realment creient en el teu cos i creient en tu, perquè ningú t’agafarà de la mà i et traurà d’aquí, ara estàs sola, i et demostraràs, per un cop a la teva vida, que vals la pena, però t’ho demostraràs a tu mateixa i no pas als altres’


Quina reacció van tenir els metges quan van veure la teva espectacular evolució?  
Els metges van al·lucinar perquè, de fet, ells no donaven ni un duro per mi.   

Però això t’ho van arribar a dir en algun moment?
No. Ho he sabut després.  

Tampoc no vas preguntar gaire, oi?
No, la veritat és que no. Perquè a mi ja m’estava bé. Les paraules són molt dolentes. “Càncer” és una paraula amb unes connotacions molt negatives. Jo, als meus amics i a la família els deia que no pensessin que era un càncer, que pensessin únicament que jo estava passant un procés. Els vaig demanar, a més, que si tenien dues cares de la moneda, que s’aferressin a la bona, perquè a mi em repercutia. Tot és energia, tot és pensament. Si tu estàs pensant: “ai, pobre”, a mi m’estàs posant una llosa al damunt. Mentre que si penses en positiu, me l’aixeques. I em vau donar això i més. Heu estat els meus àngels.

I la lluita va valdre la pena...
És que el truc és pensar que no és una lluita. Si tu penses que és un ball, que és un dia a dia, que és un moment a moment, aleshores tot canvia. Jo pujava a l’ambulància i no pensava cap on anava, sinó que mirava el paisatge, era massa dur pensar “ara estaré una setmana sense veure el meu fill”. Els únics moments de la malaltia en què he plorat eren pel meu fill. No eren per si jo viuria o em moriria, eren perquè hi havia una personeta amb la qual jo no estava i enyorava. I pensava que ell tampoc no devia estar entenent on estava la mama. Per això –i aquest fet parla molt del procés– el que jo feia quan estava ingressada, era que a les nits, “parlava” amb el meu fill a la distància i li explicava que realment la malaltia ens faria millors a tots dos, que havia de tenir paciència. I, de fet, quan es quedava amb amics meus a passar uns dies, sempre se sorprenien perquè em deien que el nen era feliç. Això et demostra com de poderós és un pensament.

Mig any després que comencés tot, el 2 d’agost de 2011, et donen els resultats de les darreres proves i et comuniquen que t’has curat definitivament. Què vas pensar? Tu sabies que havies vençut la malaltia?
Sí, jo n’estava segura. De fet, els metges ja havien anat intuint que allà estava passant alguna cosa una mica bèstia. Perquè quatre mesos abans, havent fet tot just la meitat de les sessions de radioteràpia que estaven programades, una doctora em va fer un tacte i no va trobar res. Va trucar a l’oncòleg que duia el meu cas per explicar-li, amb sorpresa, que d’aquell tumor de 12 centímetres ella ja no palpava res de res. Van dir-me que estava passant alguna cosa que no era normal. A més, a l’abril, després d’una de les quimios, vaig tenir una febrada brutal i aquesta va ser l’excusa per fer-me una prova, sinó no te la fan, i no està gens bé, haurien de fer més seguiment, per cares que siguin les proves. Amb els resultats a la mà, el doctor em va dir: “no pot ser, en 20 anys de professió, jo no he vist una cosa igual!”. S’havia reduït espectacularment. El seu comentari va ser: “què efectiva és la quimio, oi?”. La meva reflexió va ser: “què efectiu és el pensament, veritat?”. Per tant, el 2 d’agost jo ja sabia el que em dirien, n’estava segura, però sempre queda un fil de por.

Com es torna a la normalitat després d’un sotrac com aquest?
A mi el que més m’ha costat ha estat recuperar la feminitat. Això sí que t’ho puc assegurar, perquè la imatge es veu molt afectada per la cortisona -que t’infla desmesuradament el rostre- i pel fet de quedar-te sense cabells, sense celles, sense pestanyes. A més caminava tan malament que necessitava de l’ajut de dos braços per moure’m... Mirar-me al mirall era un cop molt dur. Gairebé no em reconeixia. De la nit al dia passes a ser una nova persona, però amb les mateixes ganes de ser feliç. Únicament em reconeixia en el punt de brillantor dels ulls, per les ganes de viure.   


Has sentit rebuig de la gent al carrer?
Sí. Hi ha gent que no et mira amb empatia. Jo, si veig alguna persona que està malalta, el que faig és, com a mínim, somriure. Així li dones un bri d’esperança... Però castigar-la encara més trobo que és una falta de consciència.

Vas estudiar Magisteri en Educació Física però ets una artista de cap a peus...
A mi el que em mou més i em crida més és la creació. Em sento viva fent poesia, escrivint música, cantant-la. Amb la música em passa una cosa curiosa, jo no tinc estudis de solfeig, no tinc formació acadèmica en matèria de música, però en canvi he composat cançons. Al no entrar a periodisme, després de plorar molt, em vaig decantar pel magisteri i en una àrea que coneixia bé com és l’esport. I la veritat és que la carrera la vaig gaudir molt i hi vaig conèixer persones precioses que també justifiquen tots aquells anys d’inversió.

Quan neix la Nina da Lua?
La Nina da Lua neix arran d’un projecte amb el Marco Morgione (The linn youki project #3). Des del principi vaig saber que aquest nom m’acompanyaria per sempre més. Hi ha molt de mi en la Nina da Lua però és una jo diferent, és la que es permet somiar, que es permet crear, que es permet cantar... La Sònia és la mare del meu fill Marc. Tot i que ell somia en la Nina da Lua i em demana que canti cançons, que em dediqui al que m’agrada, que tiri pel dret per fer realitat els meus somnis. Ell recolza la Nina da Lua!

És el que estàs fent ara?
Sí, ara estic escrivint moltíssim, vull escriure. Per la por de no ser reconeguda he anul·lat durant molt temps aquesta vessant meva. I també vull ajudar la gent. Sento la necessitat d’ajudar les persones.

I no t’has plantejat de plasmar la teva experiència en un llibre?
El que passa és que de llibres n’hi ha milers... El que sí voldria és escriure un llibre sobre l’amor. I l’amor és demanar als teus familiars i amics que vinguin contents a veure’t perquè així t’ajuden a curar-te. L’amor és deixar-te ajudar i estimar incondicionalment acceptant cada persona. Hi ha una dona que em va ajudar molt en tot aquest procés que es diu Louise L. Hay, que va passar un càncer i va trobar un mètode propi per poder sanar-se . Al youtube es poden trobar els seus àudios i vídeos que diuen frases com: “visualitza una persona amb la que tu hagis tingut un conflicte i digues-li ‘perdona per voler que siguis aquell que jo vull que siguis’, i digues-li-ho les vegades que faci falta”. Així faràs la persona feliç, i tu t’alliberaràs enormement. La Louise em va fer obrir moltíssim el cor i em va fer acceptar tot el que m’estava succeint.

Foto: Patricia Lainz

Per a mi, el sarcoma ha estat un regal, jo ara sóc més feliç, perquè em permeto ser jo mateixa.

Tot i que em passaria hores parlant amb la Sònia, decideixo posar punt i final a l’entrevista. El seu discurs és sincer, pausat, reflexiu i emotiu. És hora de fer alguna fotografia, li vull capturar la mirada de prop per regalar-vos-la. Curiosament, és tan autoexigent que ens costa trobar alguna fotografia on s’agradi. A mi, però, em sembla preciosa.

26 comentaris:

  1. Enhorabona!! El Fede i jo hem llegit junts l'entrevita i ens ha emocionat molt. Felicitats!!!

    ResponElimina
  2. ES un exemple que il·lustra la importància del COM es viuen les coses que et passen. Tant la entrevistada com la entrevistadora brilleu amb llum pròpia.

    ResponElimina
  3. gracias por vivir el ahora¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    salut¡¡¡¡

    ResponElimina
  4. Sònia... ho acabo de saber!!!
    com podriem fer per parlar?

    Goyo

    ResponElimina
  5. Si us feia grans i màgiques per l'amor que us he sentit donar durant tot aquest temps,avui encara voleu més alt! Gràcies!!!!
    IOlanda

    ResponElimina
  6. Quina gran emoció! Felicitats Pati per una entrevista tan sincera...FELICITATS SÒNIA per ser aquí amb nosaltres recordant-nos què gran és l'amor.
    Marteta

    ResponElimina
  7. Tots sabíem que es curaria, sí? Per què la força i la llum que transmet s'havia de traduir en curació, perquè la quimio sense actitud té molt poc a fer, perquè va agafar el toro per les banyes i va saber com respirar aquest repte vital. No diré que en algun moment em podia passar pel cap la idea d'un futur on ella no hi fos, però de seguida, de manera no racional però sí des de molt endins, em deia 'i tant que hi serà, i en sortirà encara més forta, i valorarà més la vida que abans i li donarà tot l'amor que té al seu bebito', perquè realment tens una arma que sempre has tingut, i que tot i coneixe't poc vaig detectar des de que et vaig veure el primer dia, i és aquesta llum interior que et surt amb el somriure i els ullets. Tant de bo tothom que passés per un procés així pugués entendre l'important que es creure en un mateix. Ets admirable, petita

    ResponElimina
  8. fantástica i emotiva l'entrevista. El final BRILLANT, com no podia ser d'una altra forma. M'agrada veure com aquests cabells van creixent, estas guaaaapiiisssima, m'encanta sentir-te tant bé i tant feliç, felicitats preciosa.
    Marta LL.

    ResponElimina
  9. No tinc paraules......no podia ser d'una altra manera....per cap de les dues..pq. les dues teniu llum.T'mo

    ResponElimina
  10. Es difícil llegir aquesta entrevista tant genial i no emocionar-se....., emocionar-te perque revius moments molt durs sense voler-ho demostrar cap a fora i alegria perque ara ja sabem que ha acabat bé. Felicitats a les dues per aquest gran equip que formeu !!!!......i felicitats per la Carleta per aquestes fotos fetes amb tant d´amor.

    ResponElimina
  11. L'amor és la medicina que tot ho cura. I tu ets amor.

    T'estimo molt!

    Lidia G.

    ResponElimina
  12. Així hauria de ser sempre. Hauríem de convéncer-nos que no hi ha malalties sinó malalts. Tot és dins nostre. El sistema inmunitari és molt fràgil i vulnerable, i gràcies a això podem ser avisats amb temps per canviar els nostres hàbits de vida. La malaltia té a veure amb un descens de les defenses. I la recuperació de la salut, amb aun augment significatiu i progressiu de les defenses. Penso que això és el que ha fet la Sònia i la felicito molt i molt perquè s'adonés que havia de canviar l'enfocament de la seva vida per bolcar-se vers el seu fill. Enhorabona!

    ResponElimina
  13. Hola Nina da Lua , crec que aquest es el teu veritable nom , el nom que t'identifica amb la teva essència . Sento que la dolçor del nom equival a la profunitat de la seva pròpia força. Enhorabona per aquest re-neixement.Em fa feliç veure't aquí , com a amant de la vida plena. M'omple el cor sentir el teu. Gràcies.
    la Teresa

    ResponElimina
  14. preciosa . me ha gustado la entrevista , pero mas las respuestas ¡ andaban ¡¡ te quiero ¡¡

    ResponElimina
  15. Preciosa, molt bonica, emocionant...
    Realment fan vibrar les paraules i les imatges de les deeses que hi han col·laborat.
    Amor, Amor, Amor...

    Sat Nam.

    Adrià.

    ResponElimina
  16. L'entrevista, un regal. Jo us regalo un somriure.

    ResponElimina
  17. Meritxell-
    Sonia, gràcies, gràcies, i gràcies per compartir la llum que portes dins.

    ResponElimina
  18. Les teves paraules, Sònia-Nina, són un regal que ens fans, un camí de llum a seguir. Moltes gràcies per transmetre'ns l'aprenentatge d'haver sabut positivar un procés difícil i costerut. A mi, la Luise L. Hay, també m'ha ajuda molt.
    Una forta, sincera i sentida abraçada,
    Maria Carme

    ResponElimina
  19. Nina gracias por tu testimonio, es hermoso y muy generoso.
    Hoy me has recordado la importancia de no olvidar que la vida un día me dio la oportunidad de despertar.
    Yo también padecí un cáncer, hace más de diez años y desde entonces vivo con intensidad cada día. Agradecida por seguir aquí creciendo y con el deseo también de ayudar a los demás.Creo que tu testimonio ya es de gran ayuda para quienes están viviendo un proceso parecido al tuyo, al nuestro. Un abrazo de luz!

    Anna

    ResponElimina
  20. Esta mañana te he visto en TVE, La 2, "Para todos"

    Respecto al problema de la crisis, quiero decirte, que una de las soluciones para que se arregle la economía sería que el gobierno sacara el dinero de los ricos y poderosos. ¿Lo hará? No lo hará, porque el gobierno está al servicio de los ricos y poderosos. Por lo que esta crisis, como la anterior, como todas, la tienen que pagar los pobres. Solamente está por ver si los pobres aceptan el agravio que es solucionar la crisis en contra de ellos. Si no lo aceptan, yasabemos que habrá revueltas y violencias, como ya sabemos que otras veces ha pasado. En tus manos también está el que no se digan mentiras y falsedades –que se dicen muchas- y atenerse a la realidad. ¿Cuándo decimos qué todos somos iguales ante la ley, es esto verdad? No lo es. Esto es una ilusión, una mentira, pues hay castas, no somos verdaderos, vivimos del engaño para sacar favores y beneficios. ¿Te das cuenta dónde estamos? Cuantas más mentiras y falsedades, más irritabilidad, más odio e ira contra los ricos y poderosos.
    ¿No has captado de qué se trata? Ahora te lo explico: habiendo visto que no hay ninguna solución para hacerlo todos a la vez, al mismo tiempo, que cada cual haga suya la solución. Así que, si uno no quiere corrupción que él no lo sea, que no quiere robos ni hurtos que él no los haga, que no quiere la anarquía y el desorden, que sea cuidadoso y diligente. Y así con todo. Ya tenemos claro que ningún gobierno, mientras no cambie el paradigma de corrupción e inmoralidad, van a poder solucionar nuestros problema. Entonces, ¿qué hay quehacer? Cada uno que haga la revolución que quisiera que hicieran los otros, los demás. Esto es todo.

    ResponElimina
  21. Te envío este texto que habla sobre la violencia. Con afecto y con cariño.
    Hay algo que creo que estarás de acuerdo: hay infinitas maneras y posibilidades denegar la guerra -la violencia, la brutalidad, la crueldad, etc.-, pero hay también infinitas maneras y posibilidades de aprobar y afirmar la guerra. Por tanto, cada uno que haga lo que quiera, que haga lo que tenga que hacer.

    Porque, si yo te impongo mi criterio empezará el conflicto y la contienda, despuésla violencia y la matanza de la guerra. Y, si tú me impones tu criterio,seguramente pasará lo mismo: habrá división y conflicto, violencia y guerra. Es un poco como el fuego, cuando empieza se puede apagar y sofocar con facilidad,pero cuando se expande y engrandece no hay nada que lo puede controlar ni apagar. En el caso de los conflictos, la violencia y la guerra, sucede lo mismo: sólo el que vence lo hace porque el otro ya se le ha extinguido sufuerza, su odio y sed de destruir al que cree que es su enemigo. Y aunque pierda tiene el mismo paradigma del vencedor: ganar como sea y a costa de lo que sea. Por eso, cuando dicen que un bando es muy asesino, también deberían referirse al de ellos que hacen lo mismo. Y si no lo hacen es porque no pueden, alguien más poderoso se lo impide, o el miedo y la vergüenza por sus prejuicios o su moral.

    Por eso, los nazis y otros hicieron lo que quisieron, porque no tenían miedo a nadie en el mundo, ni a su propia moral. Pues, ellos habían inventado y adoptado una nueva moral y paradigma. Pero, básicamente son lomismo que los otros, ya sean perdedores o vencedores. Por eso, una persona a la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si los nazis hubieran ganado? Contestó: "No hubiera pasado nada, hubiera sido otro imperio" Es decir, hubieran presentado la historia de todo lo que sucedió e hicieron de manera que fuera aceptable, como lo hacen todos los vencedores, por crueles y asesinos que sean.

    Por eso, todo el problema es de cada cual. Mi problema es lo que yo hago con mi vida, y tú lo que haces con tu vida. Escudarse y justificarse en los demás, en la autoridad, en la religión organizada, en las opiniones de los demás, es algo tan banal y superficial que no soluciona los problemas, nuestro problema. Porque, todo lo que te diga yo, tú lo tienes que saber porque somos bàsicament iguales psicológicamente. Entonces si yo te digo o cuento una mentira o falsedad, tú lo tienes que saber. Y si es en verdad algo negativo, descartarlo radicalmente. Todo lo demás, lo que hagan los otros no tiene importancia,porque nosotros no podemos hacer nada para detenerlos ni cambiarlos. Sólo tenemos una manera para influir en la sociedad, en el mundo, y es la manera cómo vivimos.

    http://tsegarsigmailcom.blogspot.com Si tienes problemas con ese enlace para acceder al blog, puedes entrar a mi portal poniendo en el buscador "La verdad, es libertad". O también por "Toni Segarra" viendo que coincida el enlace, que lo acompaña, con el que ya te he puesto.
    Twitter: Mussol

    ResponElimina
  22. Me ha encantado la entrevista, preciosa. Gracias a Sonia por compartir su experiencia, y a tí por pasarla al blog.

    ResponElimina
  23. Es curioso. Esta mañana he buscado sobre ti. Y no encontraba nada, hojeo tu libro y me pregunté por no se cuantas veces. Y Sonia? Y después, escribo en internet y me entero de todo esto. La última vez q te vi, fue en El Retiro. Te vi tan llena de luz. Un beso . Niña de Barcelona. C.Pina

    ResponElimina