Des de quan "demanar perdó" no val?
Últimament, he sentit a dir, fins i tot a nens petits, que "demanar perdó" no val, que no serveix, que el mal ja està fet.
Pim pam!, i es queden més amples que alts.
A veure... repassem algunes nocions bàsiques, perquè em sembla que m'he perdut alguna cosa:
- Ningú no és perfecte (ni tants sols aquests que defensen aquesta teoria absurda).
- L'ésser humà erra (i no una, ni dues, ni tres vegades, sinó moltes vegades en el decurs de la vida).
- Equivocar-se és natural i, a més, ens ajuda a créixer com a persones.
- Fent i desfent, aprèn l'aprenent.
I les més importants:
- Rectificar és de savis.
- Perdonar és estimar.
No és això el que sempre hem sentit a dir?
No estem farts de manar, quan un nen fa mal a un altre o quan fa alguna malifeta, que demani perdó?
Aleshores, amb quin objectiu algú es creu amb el dret de no acceptar unes disculpes?
Què espera aconseguir? La frustració de l'altre? Que la persona que s'ha equivocat encara se senti pitjor? Mortificar a qui demana les disculpes?
Seriosament, en què beneficia rebutjar unes disculpes?
Per al que les demana, ja us puc ben assegurar que en no res.
Per al que les rebutja... com no sigui presumir de deliris de grandesa, no se m'acut res més.
Quan algú em demana perdó pel motiu que sigui, jo sempre accepto les disculpes. Estic pensant, durant tot el post, en errades quotidianes, en espifiades de criatures, en petites equivocacions que es fan sense voler i sense maldat gratuïta, sense mala fe, ja m'enteneu, I les accepto, per més enrabiada que estigui, erquè entenc que aquella persona ha fet la reflexió de pensar que allò que ha fet m'ha ferit i ha fet l'esforç d'empassar-se l'orgull i venir a demanar que el/la perdoni (a ningú no li agrada reconèixer els errors).
No se m'acudiria mai no acceptar un "perdó".
divendres, 1 d’abril del 2016
DES DE QUAN "DEMANAR PERDÓ" NO VAL?
Etiquetes de comentaris:
demanar perdó,
disculpes,
estimar,
perdonar
dimecres, 9 de març del 2016
PAULA ORTIZ, directora y guionista de cine: «Cuando no tienes recursos, suples el dinero con tiempo. A menudo tengo la sensación de que hacemos auténtica orfebrería»
Paula Ortiz: «El cine es un arte colectivo».
Con su primer largometraje, De tu ventana a la mía, fue nominada en 2011 a los Premios Goya en la categoría de mejor director novel y ganó el premio Pilar Miró 2011 en la Seminci de Valladolid, entre otros. Con su segundo trabajo, La novia, le han llovido los premios: después de llevarse seis estatuillas de los Premios Feroz (que entrega la crítica cinematográfica española), Ortiz ha sido elegida Directora del siglo XXI por la organización de la Semana del Cine en Medina del Campo. Además, fue una de las triunfadoras de los premios Paramount Channel (mejor película, mejor dirección, mejor escena y mejor actriz), y ha sido distinguida con cuatro medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Estuvo nominada en los Premis Gaudí a mejor película en lengua no catalana, entre otros, y llegó a los Goya como favorita con doce nominaciones, que se materializaron, finalmente, en dos premios: a la mejor actriz de reparto, para Luisa Gavasa, y al director de fotografía, Miguel Ángel Amoedo.
Empecemos por el principio. Tú lo que querías era contar historias. ¿Cómo llegas al mundo del cine?
No sé si todo el mundo tiene clara la vocación desde muy joven; pero es algo, en realidad, que te va llevando, que te va empujando. No tomas decisiones tan conscientes. Quizás, si yo hubiera sabido escribir mejor, me hubiera dedicado a escribir novelas. No lo sé. Creo que todo influye, las circunstancias, el contexto...
Mi relación con el cine siempre ha sido muy pasional y, durante la carrera, empecé a hacer cortos, probando muy intuitivamente, o a través de talleres. De repente haces un corto y lo proyectas en una sala y, de pronto, mueve a gente. Eso te estimula mucho para replantearte qué has hecho bien, qué has hecho mal, cómo hacer otro mejor. Y eso te va llenando y te anima a hacer otro.
Combina su faceta de guionista y directora de cine con su labor como docente en el grado de Comunicación Audiovisual de la Universitat de Barcelona.
Mirando tu currículo, parece que todo ha ido bastante rodado y, a pesar de tu juventud, te has hecho un lugar destacado en el cine español. ¿Ha resultado fácil llegar hasta aquí?
¡Qué va! No ha sido fácil, ni tampoco ha sido rápido. Yo tengo compañeros que han ido a mucha más velocidad que yo porque han focalizado su carrera en lo profesional. Yo he estado más centrada en lo teórico, en lo académico y en la docencia. Eso hace que vaya muy lenta. Compañeros que empezaron a la vez que yo han hecho muchas más películas, muchas más series, y han rodado mucho más.
Yo voy muy despacio, pero no me importa. Mi padre siempre dice que «la aparente lentitud, a veces, te hace llegar antes a los sitios». También es una decisión de cada uno, de cómo quieres hacer tus proyectos y qué proyectos quieres hacer. Yo pasé cinco o seis años de mi vida dedicados casi en exclusiva a mi tesis. Es algo que en el currículo ocupa una sola línea. En mi caso, es cierto que tuve una beca. Pero esa beca, que según cómo puede parecer que te la han regalado, fue fruto de muchas renuncias personales. ¡Si yo te cuento lo que fue para mí conseguir aquella beca!
Tengo la sensación de que te tomas tu profesión como un oficio absolutamente artesanal.
Sí. Es cierto. Porque cuando no tienes muchos recursos ni puedes contar con producciones que tendrían otras personas u otros proyectos, suples el dinero con tiempo. A menudo tengo la sensación de que nosotros hacemos auténtica orfebrería. Se nota, por ejemplo, en nuestros etalonajes (ajustes de color para cada toma montada). Yo he visto cómo los hacen en otras películas y cómo los hacemos nosotros. El trabajo del color de cada plano, de la dirección artística, del vestuario… En este sentido sí que creo que todo el equipo entra en una filosofía de artesanía, de dedicarle mucho mimo y tiempo para que las cosas tengan ese valor y después, en la pantalla, el espectador lo viva y lo perciba.
Se nota que cuida hasta el más mínimo detalle. En La novia, por ejemplo, el sonido está absolutamente presente: se escuchan pájaros, el viento, el cabalgar de los caballos, hay cantos a capela...
Sí, el sonido es una de las cosas más artesanales que hay en La novia, y no todo el mundo se da cuenta.
Y cuándo planteas el guion, ¿elementos como el sonido, la fotografía o el color que tendrá la película están definidos desde el principio?
Sí. Absolutamente. Porque tú en el guion tienes que describir la experiencia que vas a provocar en el espectador. Y, si lo vas a dirigir tú, lo tienes que definir con el mayor grado de detalle posible; para que los que tienen que materializar esa experiencia puedan hacerlo con toda la información. Eso está desde el principio, porque es la filosofía de la película. Y no solamente tiene que estar definido desde el principio en el guion; sino que también se concreta en el libro de estilo, que se hace con el diseñador artístico, paralelamente al guion. En él está todo pautado: la paleta de colores, las texturas de los materiales, los mapas de los espacios donde nos vamos a mover, el espacio mental que va a recorrer el espectador, cómo va a ser el vestuario, cuáles serán las referencias culturales que el espectador va a percibir, todo.
Reivindica la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la industria cinematográfica.
No. Para nada. Cuanto más definido esté, mejor. Hay que trabajar mucho a priori, para luego poder rodar en el poco tiempo que tenemos de rodaje. Es también por necesidad. Creo que muchos directores de la nueva generación trabajamos así, porque no hay otra forma de hacerlo. Rodamos en muy poco tiempo porque no tenemos dinero. Y no creo, en absoluto, en el cine improvisado. No sé quién dijo que Buñuel sí improvisaba, pero no me lo creo: ¿qué dices?, es imposible. Buñuel lo tenía absolutamente todo reflexionado. Sí que creo, por ejemplo, en el caso puntual de que te venga una solución que no habías planteado antes y que, de pronto, es mejor de lo que habías pensado. Pero, en lo global, no tenemos margen de error. Si no tienes dinero, tienes que hacerlo bien; porque si no sale a la primera, no se puede volver a hacer. Eso te obliga a trabajar con mucha previsión. Y se pasa francamente mal. En rodaje sufres mucho, porque la presión es muy fuerte.
Leí en algún sitio que una de las películas que más te ha marcado fue La historia interminable. En La novia hay ciertas reminiscencias de La historia interminable y de ese estar entre lo real y lo irreal, ¿verdad?
Sí, me marcó mucho. Pero… ¿en serio ves alguna influencia en La novia? ¡Qué fuerte! (ríe). ¡No lo había pensado! ¿De verdad?
Sí, por ejemplo, el galope del caballo que sugiere el viaje de Atreyu, o el barro del principio, que recuerda a las tierras movedizas.
La escena del caballo en La historia interminable es de las más traumáticas que he vivido en mi vida. De hecho, nunca la pude volver a ver. Pensaba: «¿cómo puede ser que algo sea tan cruel?». Podría ser… Normalmente, uno reproduce los esquemas que ha visto. Pero, en este caso, para nada era consciente. Iba muy marcada por Lorca, y es cierto que Lorca se mueve ahí, en ese terreno entre lo real y lo irreal, a pesar de que en España siempre se le ha interpretado desde un prisma muy rural y realista. Lorca, como todos los clásicos, tiene muchas lecturas posibles. Tiene multitud de interpretaciones. Él mismo genera personajes irreales: por ejemplo la luna, que habla; o la muerte, que también habla. Lo que es cierto es que hay un mundo fantástico en Bodas de sangre que nosotros lo hemos puesto en el centro de la película, no en una capa más.
¿Por qué no mantuviste el título Bodas de Sangre?
Fue una decisión de la distribución. Los Lorca no tenían ningún inconveniente en mantener el título original, si nosotros queríamos. Pero se pensó que dejar el título de Lorca quizás podía alejar al público que pensara que iba a ser una adaptación literaria e intelectual y no lo que la película al final es. Fue una decisión difícil porque, en realidad, por otro lado, la firma de la película es Lorca, el gran atractivo de la película es Lorca. El diálogo está respetado al 95 %, y el 5 % reescrito es solo para poder conectar. Ningún verso de Lorca está reescrito. Lo único que yo he reescrito son conexiones. Después de debatir mucho, se optó por La novia.
Sus películas evidencian su sensibilidad artística y ponen de manifiesto que cuida hasta el más mínimo detalle del guion para conseguir que el rodaje será un éxito.
Y, a juzgar por los resultados en taquilla, ha funcionado. Ha recaudado más de un millón de euros en taquilla y la han visto más de 150.000 espectadores.
¡Sí!
Llevas meses recibiendo premios sin parar. Más allá de la ilusión y la satisfacción personal que, lógicamente, conllevan, ¿para qué sirven los premios?
Pues en realidad los premios son algo absolutamente externo y tangencial. Lo que rodea a los premios es ornamental. Es muy extraño, porque los premios llegan cuando hace mucho tiempo que has terminado la película. Sí, son un refuerzo para el equipo; pero te pillan muy lejos. Es una manera de saber que lo has hecho bien: pero a la vez es algo bastante coyuntural: hay grandes películas que nunca llegan a los Goya porque se han estrenado en mala época. Por eso las producciones pequeñas luchan por estrenar en otoño.
Lo que sí sucede es que estos premios recuperan las películas tangenciales a nivel comercial, como la nuestra, e implican una difusión mediática y una capacidad de marketing que nosotros no hubiéramos alcanzado. En nuestro caso, los premios han sido fundamentales para que la película llegara a más público.
Veo muchas coincidencias de reparto en tus distintos trabajos. ¿Repites también equipo técnico?
Sí. De hecho, el equipo técnico lo repito al 90 %. Porque la firma del cine es colectiva. Que la película sea de una manera o de otra es fruto del trabajo con el director de fotografía, el director de arte, el montador… Si cambiáramos de director artístico el resultado sería otro. El cine es un arte colectivo. Es muy importante el equipo, y es imprescindible la lealtad al equipo. La película sale si tú eres leal al equipo. El equipo responde por ti si tú antes has respondido por ellos. Una de las cosas que más respeto es la lealtad. Es un quid pro quo.
Eres miembro de la Asamblea de Mujeres Cineastas de España (CIMA) y vicepresidenta de European Women Auidovisual Network. ¿Por qué crees que hay muchas menos mujeres que hombres dirigiendo cine?
Esa es la realidad. Y no solo en la dirección: en la posproducción, en la dirección de fotografía; hay ámbitos en los que apenas hay mujeres. El otro día hablábamos de los galardonados de los Goya. Los premiados fueron mayormente hombres. Solo ha habido premios a mujeres en las categorías de vestuario, maquillaje y peluquería. No podemos considerar un logro que haya ganado una mujer como mejor actriz, porque por definición tiene que ser una mujer.
En guion y en montaje hay más mujeres —tampoco tantas—, porque son trabajos que se hacen en casa. Es decir, las mujeres montan y las mujeres escriben; pero las mujeres no ruedan. La mujer en el cine tiene las mismas dificultades y problemáticas de conciliación con que se encuentran las mujeres en cualquier otra área empresarial; pero, además, ésta es una área que tiene un alto nivel de incertidumbre. Los proyectos salen a largo plazo: no sabes si te lo van a dar, no sabes si te van a pagar, y algunas mujeres van renunciando a estar ahí. Hay muchas más mujeres en televisión y publicidad que en el cine por razones obvias: porque en publicidad abandonas tu casa una semana; pero no te marchas cuatro meses a rodar. Nunca ha estado nominada al Goya una directora de fotografía. No hay bajas por maternidad, no se contempla una guardería de rodaje, que para mí es una reivindicación histórica. Yo he hablado con productoras mujeres y se lo he propuesto y me han dicho que no hay presupuesto… Hace falta un cambio de chip.
Además, es un hecho constatable que, cuando las mujeres trabajan, lo hacen con presupuestos inferiores a los de los hombres. ¿Por qué?
Delante de un comité o un tribunal, mis proyectos son leídos en igualdad de oportunidades. Pero, cuando salgo al mercado —por alguna cuestión que yo sigo reivindicando que habría que analizarla en profundidad—, la industria y los grupos mediáticos y económicos fuertes nunca contemplan la posibilidad de que una mujer pueda dirigir una superproducción. En España jamás ha sido confiada a una mujer ninguna superproducción. Isabel Coixet, que es de las realizadoras más fuertes y sólidas que hay en Europa, explica que cuando está en una reunión con directivos siente que piensan: «¿Esta chica ya va a saber manejar tanto dinero?». Eso está ahí, latente. En Hollywood se están movilizando mucho; porque todas las actrices cobran, por definición, menos. A nivel salarial la discriminación es espectacular.
Ahora tengo varios guiones, y uno de ellos implica una gran producción. Pero ¿para qué lo voy a poner encima de la mesa si me van a decir que no? Ya me ha pasado antes. Me gustaría pasarlo a un colega hombre y hacer la prueba, a ver qué pasa.
Es curioso porque, en las aulas, en cambio, hay más mujeres…
Sí. Esta es una cuestión que yo reivindico mucho, porque lo veo a diario. En la carrera hay más chicas que chicos y están muy bien preparadas. Yo, por la generación a la que pertenezco, he tenido la suerte de optar a becas, de poder formarme, de elegir mis estudios y prepararme al mismo nivel que mis compañeros. En cuanto a la formación, ya hemos logrado la igualdad de oportunidades. Que era muy difícil.
Me decías que tiene ya en mente un par de guiones ¿Puedes avanzar algo de tu próximo proyecto?
Lo que pasa es que no tienen todavía producción. Y, por lo tanto, hasta que no tengan producción no son reales.
Fotos: Parícia Lainz
Etiquetes de comentaris:
"Bodas de sangre",
"De tu ventana a la mía",
"La novia",
"Paula Ortiz",
"premios Goya",
"profesora de Comunicación Audiovisual",
cine,
directora,
galardón,
guionista,
Lorca,
producción,
rodaje
dimarts, 1 de març del 2016
ELS TESTOS S'ASSEMBLEN A LES OLLES
La meva mare sempre ho deia i és cert: «els testos s’assemblen a les olles».
En el meu cas, es fa molt palès quan vaig a les tutories de l’escola dels meus fills.
A la reunió, en primer lloc, la mestra fa una anàlisi força exhaustiva del rendiment acadèmic i també del comportament de la criatura, que no necessàriament coincideix amb les conductes que mostra a casa, perquè els infants ja ho tenen això: saben perfectament quan poden estirar del fil i quan no, i acostumen a obeir les ordres i respectar les normes de l’escola amb força més rectitud que les de casa.
Després, normalment enumera les virtuts del nen o la nena (segons pertoqui aquell dia). Aquesta és, sense cap mena de dubte, la millor part de la trobada, la més gratificant. A quin pare o mare no li agrada que els cantin les bondats dels menuts de la casa? Gairebé ho vivim com un triomf personal, oi?
Per últim, just en el moment més àlgid per a tu, després que et regalin les orelles amb anècdotes curioses protagonitzades pel teu fill o filla, i quan ja han repassat les aptituds meravelloses que tu ja intuïes que el nen o la nena té, arriba el moment de valorar tots els punts febles de la criatura. Perquè en tenen, de febleses, com tothom.
En aquest precís moment constates que, efectivament, els testos s’assemblen a les olles. Perquè, malgrat els teus esforços perquè no copiïn tot allò que detestes de tu mateixa, la mestra t’explica, per exemple, que es passa el dia dient «quin rotllo» i «què avorrit...» i recordes allò que la teva àvia et responia (i tu maleïes) quan, de menudeta, et lamentaves que t’avorries. Després d'un sospir, ella exclamava: «quina sort tens, que tens temps d’avorrir-te!».
No entraré al detall a explicar-vos més imperfeccions dels meus fills, perquè són les seves imperfeccions (bé, i meves!!!).
En el meu cas, es fa molt palès quan vaig a les tutories de l’escola dels meus fills.
A la reunió, en primer lloc, la mestra fa una anàlisi força exhaustiva del rendiment acadèmic i també del comportament de la criatura, que no necessàriament coincideix amb les conductes que mostra a casa, perquè els infants ja ho tenen això: saben perfectament quan poden estirar del fil i quan no, i acostumen a obeir les ordres i respectar les normes de l’escola amb força més rectitud que les de casa.
Després, normalment enumera les virtuts del nen o la nena (segons pertoqui aquell dia). Aquesta és, sense cap mena de dubte, la millor part de la trobada, la més gratificant. A quin pare o mare no li agrada que els cantin les bondats dels menuts de la casa? Gairebé ho vivim com un triomf personal, oi?
Per últim, just en el moment més àlgid per a tu, després que et regalin les orelles amb anècdotes curioses protagonitzades pel teu fill o filla, i quan ja han repassat les aptituds meravelloses que tu ja intuïes que el nen o la nena té, arriba el moment de valorar tots els punts febles de la criatura. Perquè en tenen, de febleses, com tothom.
En aquest precís moment constates que, efectivament, els testos s’assemblen a les olles. Perquè, malgrat els teus esforços perquè no copiïn tot allò que detestes de tu mateixa, la mestra t’explica, per exemple, que es passa el dia dient «quin rotllo» i «què avorrit...» i recordes allò que la teva àvia et responia (i tu maleïes) quan, de menudeta, et lamentaves que t’avorries. Després d'un sospir, ella exclamava: «quina sort tens, que tens temps d’avorrir-te!».
No entraré al detall a explicar-vos més imperfeccions dels meus fills, perquè són les seves imperfeccions (bé, i meves!!!).
dilluns, 1 de febrer del 2016
QUAN LES ALEGRIES ES MULTIPLIQUEN I LES DESGRÀCIES ES COMPARTEIXEN
L’últim número del suplement Criatures del diari Ara dedicava un reportatge a la família nombrosa amb més fills en edat escolar de tot l’estat espanyol, concretament 15. El més gran té 22 anys i el més petit en té 6.
Amb un sentiment que es mou entre la perplexitat i l’admiració profunda, descobreixo que han estat escollits la família nombrosa europea de l’any, i no és per a menys! En origen n’eren 18, però tres dels fills han mort com a conseqüència d’una malaltia cardíaca congènita que pateixen vuit fills més. No en va, la família ha promogut la fundació Menudos Corazones, que es dedica a la investigació sobre malalties del cor.
«18 embarassos i 18 parts!», exclamo internament. Després, un llarg i profund sospir. Lamento que n’hagi hagut d’enterrar tres. No un, ni dos, sinó tres fills que marxen abans que la mare. Què dur!
Provo d’imaginar el seu dia a dia. Miro i remiro, una i una altra vegada, la magnífica fotografia que acompanya el reportatge en què hi ha 8 dels fills i la mare (i ja em sembla que en són molts), que estan al supermercat comprant. Són tots preciosos, estan somrient i se’ls veu plenament feliços.
De seguida fixo la mirada en ella, la mare de les criatures: la Rosa Pich-Aguilera. També somriu, d’orella a orella, orgullosa a més no poder. «En una família nombrosa, les alegries es multipliquen i les desgràcies es comparteixen», diu ella en el reportatge. Em sembla fascinant la naturalitat, l’alegria i la serenitat amb què la Rosa explica el funcionament de la família, sobretot tenint en compte que, a més a més, i per si fos poc, ella treballa mitja jornada fora de casa!
Parla de la necessitat d’organitzar-se bé. I no m'estranya! Enumera tots els avantatges de ser molts. Es veu que tant ella com el seu home (José María Postigo) venien ja de famílies molt nombroses i van decidir repetir el model perquè els agradava. Explica que els seus fills són responsables i respectuosos, que són generosos i empàtics. I assegura que aquestes virtuts són fruit del fet de ser tants germans. Paren i desparen taula, es fan el llit cada dia i recullen el pijama. Els grans acompanyen els petits a l’escola, no tenen telèfon mòbil abans dels 18 anys i les joguines que tenen són els propis germans, perquè ja s’ho passen bé. Aparentment, tot rutlla sense gaire complicacions.
Al·lucinant, oi? És digne d’estudi.
Com carai s’ho fan a ca els Postigo-Pich per manegar-s’ho?
Per desdramatitzar una mica, se m’acuden preguntes de caire eminentment més pràctic que el reportatge no respon:
Com es desplacen si necessiten anar tots a un indret o no hi arriba el transport públic? Quants cotxes necessiten? I, encara us diré més, quants conductors fan falta?
T‘imagines convidar-los a un dinar de Nadal a casa teva? I quan els més grans comencin a tenir parella?
Quantes places té el sofà de casa seva?
Qui tria quin programa es veu a la tele?
Com s’ho fan perquè als pares no els coincideixi el festival de final de curs d’uns i altres?
De quants litres ha de ser l’olla si has de fer brou per a tants?
Quantes rentadores diàries posen?
Penso en escenes quotidianes de casa meva, alguns moments en què impera el caos absolut, i sento una mica de vergonya. Em pensava que tenir un fill al segle XXI, amb la dona plenament incorporada al mercat laboral (i sense renunciar a les tasques de la llar, encara que siguin compartides amb la parella), ja era prou complicat. De fet, em creia valenta per tenir-ne dos i pensava que animar-me a buscar una tercera criatura era gairebé una proesa.
Quina lliçó de vida! Quina lliçó de vida...
Amb un sentiment que es mou entre la perplexitat i l’admiració profunda, descobreixo que han estat escollits la família nombrosa europea de l’any, i no és per a menys! En origen n’eren 18, però tres dels fills han mort com a conseqüència d’una malaltia cardíaca congènita que pateixen vuit fills més. No en va, la família ha promogut la fundació Menudos Corazones, que es dedica a la investigació sobre malalties del cor.
«18 embarassos i 18 parts!», exclamo internament. Després, un llarg i profund sospir. Lamento que n’hagi hagut d’enterrar tres. No un, ni dos, sinó tres fills que marxen abans que la mare. Què dur!
Provo d’imaginar el seu dia a dia. Miro i remiro, una i una altra vegada, la magnífica fotografia que acompanya el reportatge en què hi ha 8 dels fills i la mare (i ja em sembla que en són molts), que estan al supermercat comprant. Són tots preciosos, estan somrient i se’ls veu plenament feliços.
De seguida fixo la mirada en ella, la mare de les criatures: la Rosa Pich-Aguilera. També somriu, d’orella a orella, orgullosa a més no poder. «En una família nombrosa, les alegries es multipliquen i les desgràcies es comparteixen», diu ella en el reportatge. Em sembla fascinant la naturalitat, l’alegria i la serenitat amb què la Rosa explica el funcionament de la família, sobretot tenint en compte que, a més a més, i per si fos poc, ella treballa mitja jornada fora de casa!
Parla de la necessitat d’organitzar-se bé. I no m'estranya! Enumera tots els avantatges de ser molts. Es veu que tant ella com el seu home (José María Postigo) venien ja de famílies molt nombroses i van decidir repetir el model perquè els agradava. Explica que els seus fills són responsables i respectuosos, que són generosos i empàtics. I assegura que aquestes virtuts són fruit del fet de ser tants germans. Paren i desparen taula, es fan el llit cada dia i recullen el pijama. Els grans acompanyen els petits a l’escola, no tenen telèfon mòbil abans dels 18 anys i les joguines que tenen són els propis germans, perquè ja s’ho passen bé. Aparentment, tot rutlla sense gaire complicacions.
Al·lucinant, oi? És digne d’estudi.
Com carai s’ho fan a ca els Postigo-Pich per manegar-s’ho?
Per desdramatitzar una mica, se m’acuden preguntes de caire eminentment més pràctic que el reportatge no respon:
Com es desplacen si necessiten anar tots a un indret o no hi arriba el transport públic? Quants cotxes necessiten? I, encara us diré més, quants conductors fan falta?
T‘imagines convidar-los a un dinar de Nadal a casa teva? I quan els més grans comencin a tenir parella?
Quantes places té el sofà de casa seva?
Qui tria quin programa es veu a la tele?
Com s’ho fan perquè als pares no els coincideixi el festival de final de curs d’uns i altres?
De quants litres ha de ser l’olla si has de fer brou per a tants?
Quantes rentadores diàries posen?
Penso en escenes quotidianes de casa meva, alguns moments en què impera el caos absolut, i sento una mica de vergonya. Em pensava que tenir un fill al segle XXI, amb la dona plenament incorporada al mercat laboral (i sense renunciar a les tasques de la llar, encara que siguin compartides amb la parella), ja era prou complicat. De fet, em creia valenta per tenir-ne dos i pensava que animar-me a buscar una tercera criatura era gairebé una proesa.
Quina lliçó de vida! Quina lliçó de vida...
Etiquetes de comentaris:
criar,
educar,
família nombrosa,
filles,
fills,
germanes,
germans,
mare,
pare
dilluns, 25 de gener del 2016
NO NEGUEU MAI ELS SENTIMENTS
En els 8 anys que fa que sóc mare, he après infinitat de coses. De fet, sempre dic que els meus fills m’han ensenyat moltes més coses a mi que no pas jo a ells.
D’ells he après que tot passa, que en aquesta vida res és per sempre. Han aconseguit que la meva reserva de paciència sigui il·limitada. He descobert que improvisar no està gens malament i que no sempre es pot controlar tot. He hagut d’assumir que no sóc perfecta, que no ho seré mai i que tampoc no passa res. He entès que les presses no són bones. M’han encomanat la seva resiliència, la seva energia i les seves ganes de gresca contínua. Fins i tot m’han mostrat com riure i plorar a la vegada! Tot i que, com diu el meu company de viatge, «això també ho sap fer el Tio Caliu, que plora i es riu».
De tot el que he après en aquest temps, si hagués d’escollir quelcom, us diria que el millor aprenentatge d’aquests anys ha estat entendre que no s’ha de negar mai un sentiment.
M’explico: Qui no ha sentit algú queixar-se de fred i ha dit: «com pots tenir fred amb la calor que fa?». O de ben segur que alguna vegada heu dit «però com pots tenir gana si acabes de dinar?». Jo ho feia sovint. Amb grans i petits. Ara he entès que no està bé. Que no resols absolutament res i que l’únic que aconsegueixes és fer sentir malament l’altra persona.
Quan algú diu que té fred, és perquè té fred, independentment de la temperatura que marqui el termòmetre. Quan algú es queixa de gana, tant se val l’estona que faci que ha dinat, la qüestió és que té fam.
Negar els sentiments de les persones provoca frustració. Negar els sentiments dels més menuts de la casa, també.
Penseu-hi.
Traslladem-ho al món dels adults. Imagineu que un dia arribeu a casa i expliqueu que la vostra cap us parla malament i que això us fa sentir fatal. Imagineu que el vostre interlocutor us respongués: «això són bajanades, dona, mira que arribes a ser ploramiques, eh? Segur que t’ho fas tot tu sola, que t’ho prens tot a la tremenda, no serà per tant».
Com us sentiríeu?
Malament. És clar. En primer lloc, per la manca d’empatia de l’altre/a i, en segon lloc, perquè aquesta resposta està buida de contingut útil. No ens ajuda a sentir-nos millor, no ens aporta res, i us diria que encara ens enfonsa més. Segurament, resultaria més efectiu alguna cosa com: «ostres, quin greu em sap que et sentis així... No has provat de dir-li-ho a ella? Potser ho fa sense adonar-se’n».
No negueu els sentiments. Els sentiments són els que són. El que cal és saber gestionar-los.
D’ells he après que tot passa, que en aquesta vida res és per sempre. Han aconseguit que la meva reserva de paciència sigui il·limitada. He descobert que improvisar no està gens malament i que no sempre es pot controlar tot. He hagut d’assumir que no sóc perfecta, que no ho seré mai i que tampoc no passa res. He entès que les presses no són bones. M’han encomanat la seva resiliència, la seva energia i les seves ganes de gresca contínua. Fins i tot m’han mostrat com riure i plorar a la vegada! Tot i que, com diu el meu company de viatge, «això també ho sap fer el Tio Caliu, que plora i es riu».
De tot el que he après en aquest temps, si hagués d’escollir quelcom, us diria que el millor aprenentatge d’aquests anys ha estat entendre que no s’ha de negar mai un sentiment.
M’explico: Qui no ha sentit algú queixar-se de fred i ha dit: «com pots tenir fred amb la calor que fa?». O de ben segur que alguna vegada heu dit «però com pots tenir gana si acabes de dinar?». Jo ho feia sovint. Amb grans i petits. Ara he entès que no està bé. Que no resols absolutament res i que l’únic que aconsegueixes és fer sentir malament l’altra persona.
Quan algú diu que té fred, és perquè té fred, independentment de la temperatura que marqui el termòmetre. Quan algú es queixa de gana, tant se val l’estona que faci que ha dinat, la qüestió és que té fam.
Negar els sentiments de les persones provoca frustració. Negar els sentiments dels més menuts de la casa, també.
Penseu-hi.
Traslladem-ho al món dels adults. Imagineu que un dia arribeu a casa i expliqueu que la vostra cap us parla malament i que això us fa sentir fatal. Imagineu que el vostre interlocutor us respongués: «això són bajanades, dona, mira que arribes a ser ploramiques, eh? Segur que t’ho fas tot tu sola, que t’ho prens tot a la tremenda, no serà per tant».
Com us sentiríeu?
Malament. És clar. En primer lloc, per la manca d’empatia de l’altre/a i, en segon lloc, perquè aquesta resposta està buida de contingut útil. No ens ajuda a sentir-nos millor, no ens aporta res, i us diria que encara ens enfonsa més. Segurament, resultaria més efectiu alguna cosa com: «ostres, quin greu em sap que et sentis així... No has provat de dir-li-ho a ella? Potser ho fa sense adonar-se’n».
No negueu els sentiments. Els sentiments són els que són. El que cal és saber gestionar-los.
Etiquetes de comentaris:
consell,
criatura,
educació emocional,
sentiment
dilluns, 11 de gener del 2016
ALLÒ QUE NO FARÉ AL 2016
Quan deixem enrere un any i en comencem un altre, és molt habitual sentir parlar dels nous propòsits que pràcticament tothom es fa.
N'hi ha de típics, de tòpics i d'utòpics. I tots els propòsits tenen una cosa en comú: que perden estrepitosament la força a mesura que avança l'any.
Us hi heu fixat? Tant hi fa que t'hagis proposat anar regularment al gimnàs, llegir com a mínim un llibre a la setmana o aprendre una llengua estrangera en poc temps. Al gener, el propòsit es viu intensament, com un repte personal que no pots deixar d'assumir. Al febrer, el desafiament ens continua engrescant gairebé com el primer dia. Al març, ja sigui perquè no hem assolit els mínims que ens havíem fixat, per cansament, o simplement perquè el propòsit estava mal plantejat o no era realista, els designis comencen paulatinament a perdre força. La davallada es fa més palesa a l'abril, quan la foscor de l'hivern dóna pas a les tardes assolellades que allarguen els vespres i ens conviden a passar molta més estona al carrer que no pas a casa. Al maig, la meitat dels propòsits ha mort i l'altra meitat, que sobreviu al juny, no supera l'estiu.
En vista de l'èxit, enguany ho faré a l'inrevés: en comptes de proposar-me nous reptes de cara al 2016, he decidit fixar algunes de les coses que NO vull fer. A veure si sona la flauta i aconsegueixo, plantejant-ho així, acabar l'any havent assolit el desafiament.
Bàsicament, són quatre coses:
- No vull córrer. Ara que està tant de moda el running, reivindico l'slow life. No es pot viure tan depressa. Cada cosa necessita el seu temps. Un petó no es pot fer ràpid, l'arròs necessita reposar i el conte d'abans d'anar a domir ha de ser explicat a les criatures amb placidesa. M'entenu, oi?
- No vull aixecar la veu. He arribat a la conlusió que no cal cridar per fer-te sentir i que, de vegades, el silenci pot esdevenir la millor explicació.
- No vull patir tant, per tot, sempre. S'han acabat les frases del tipus "compte que relliscaràs", "vigila que et pots fer mal" o "no, que em fa por caure", perquè de tant en tant és necessari caure, caure per aprendre a aixecar-se de nou i continuar endavant.
- No vull desaprofitar ni un sol minut de l'any. Cada instant té una funció específica en les nostres vides i tots ells són absolutament necesaris: els que et fan riure emocionada i també els que et fan plorar amargament.
Plantejant-ho així, crec que augmentaré les possibilitats d'èxit. El temps ho dirà. No obstant, una cosa la tinc molt clara: m'ho penso prendre amb calma, sense presses ni crits, vivint el repte amb serenor, sense patir i gaudint de cada encert i de cada error del camí.
dilluns, 21 de desembre del 2015
LA DISTÀNCIA QUE SEPARA LA TEORIA DE LA PRÀCTICA
Entre la teoria i la pràctica, sovint, la distància és
abismal.
Ahir al matí, mentre feinejava entretinguda amb les tasques
de la llar, em vaig enfadar amb els menuts de la casa. Amb el gran perquè ell
també tenia deures per a l’escola i no hi havia forma humana que es concentrés
a fer-los, i amb la petita perquè s’avorria i no em
deixava fer a mi, cosa que allargava encara més l’estona que hauria de dedicar
a deixar la casa neta, polida i en condicions.
Em vaig enrabiar molt perquè no és la primera vegada que això succeeix
i els he explicat reiteradament que, com abans acabi jo, millor per a tots. En
el cas de la nena, ahir podíem haver fet mil coses juntes, i en el cas del nen, un cop alliberada jo, l'hauria pogut ajudar a ell a enllestir de pressa.
Malauradament, com a conseqüència de les nombroses
interrupcions per part de tots dos, que anaven acompanyades d’una reguitzell de
retrets per part meva, quan vaig acabar amb la neteja general ja era l’hora de
dinar i el matí festiu s’havia esvaït.
A la tarda, en un exercici d'anàlisi per entendre què havia succeït, vaig concloure
que entre la teoria i la pràctica hi ha una distància abismal. No només perquè
em consta que els meus fills se saben la teoria a la perfecció (encara que ahir van ser
incapaços de posar-la en pràctica), sinó, sobretot, per la meva desafortunada reacció.
Jo també sé com he de comunicar-me amb ells positivament, de quina manera dir les coses
perquè s’entenguin bé i, no obstant, tampoc no ho vaig saber fer. He parlat
moltes vegades amb especialistes, m’he deixat assessorar, he llegit articles i
llibres d’experts d’arreu, fins i tot he fet un curs de comunicació familiar
positiva! Tanmateix, tot i saber què funciona i què no, la situació em va desbordar i no vaig ser capaç de
posar en pràctica la teoria que tinc ben apresa.
Em vaig bloquejar, vaig entrar en una espiral de la que no sabia com sortir-me'n i, com era d'esperar, allò va acabar com el Rosari de l’Aurora. Estava tan disgustada amb ells i tan decebuda perquè perdríem tot el matí, que no vaig aconseguir comunicar-m'hi com cal. Em va saber greu. De fet, encara me'n sap i, fruit d'aquest neguit, escric aquest post.
Però de tot se n'aprèn i l'experiència és un grau, oi? Segur que, la propera vegada, tant ells com jo mateixa serem capaços de fer-ho millor.
Em vaig bloquejar, vaig entrar en una espiral de la que no sabia com sortir-me'n i, com era d'esperar, allò va acabar com el Rosari de l’Aurora. Estava tan disgustada amb ells i tan decebuda perquè perdríem tot el matí, que no vaig aconseguir comunicar-m'hi com cal. Em va saber greu. De fet, encara me'n sap i, fruit d'aquest neguit, escric aquest post.
Però de tot se n'aprèn i l'experiència és un grau, oi? Segur que, la propera vegada, tant ells com jo mateixa serem capaços de fer-ho millor.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)